Qué te obliga el GPSR si vendes online: guía para 2026
Se aplica desde diciembre de 2024 y alcanza a quien vende, no solo a quien fabrica. Qué obliga exactamente, a quién, y por dónde empezar si vas tarde.

Desde el 13 de diciembre de 2024 se aplica en toda la Unión Europea el Reglamento (UE) 2023/988, conocido como GPSR por sus siglas en inglés. Sustituye a la vieja Directiva de Seguridad General de los Productos, la 2001/95/CE, y cambia bastantes cosas para quien vende producto físico por internet.
La diferencia de fondo no es que haya más reglas de seguridad. Es que ahora las obligaciones te alcanzan aunque tú no fabriques nada, y que buena parte de ellas hay que poder demostrarlas por escrito.
Qué es exactamente el GPSR
Es la red de seguridad del mercado europeo. Se aplica a los productos de consumo que no tienen una normativa específica que los cubra, y también rellena los huecos de los que sí la tienen. Un juguete se rige por la directiva de juguetes; pero si esa directiva no dice nada sobre un riesgo concreto, el GPSR sigue ahí.
Dicho al revés, y es la parte que sorprende: no existe el producto de consumo que no esté regulado. Una manta, un organizador de cajones, una funda de móvil, un juego de mesa de cartón. Ninguno lleva marcado CE y todos están bajo el GPSR.
A quién obliga
El reglamento habla de operadores económicos, y reparte obligaciones distintas según lo que hagas:
- Fabricante. Quien fabrica el producto o quien lo vende bajo su propia marca. Esto último es lo que casi nadie ve venir: si compras genérico y le pones tu logotipo, para la ley eres el fabricante, con todas sus obligaciones.
- Importador. Quien trae a la UE un producto de fuera. Tiene que comprobar que el fabricante hizo sus deberes, y responde si no los hizo.
- Distribuidor. Quien vende sin fabricar ni importar. Obligación más ligera, pero no nula: debe verificar que el producto lleva la información obligatoria y no venderlo si sabe que no cumple.
- Prestador de servicios de intermediación. Los marketplaces. Tienen sus propias obligaciones, y de ahí vienen los requerimientos que muchos vendedores están recibiendo.
Una misma empresa puede ser dos cosas a la vez. Lo habitual en el comercio electrónico español es ser importador y fabricante al mismo tiempo: traes de Asia y vendes con tu marca.
Las cuatro obligaciones que más se incumplen
1. Tener un responsable establecido en la Unión
El artículo 16 es tajante: un producto no puede comercializarse en la UE si no hay un operador económico establecido en la Unión responsable de él. No es un trámite; es una condición para poder vender. Sin esa figura, el producto no debería estar a la venta, y los marketplaces lo están bloqueando activamente.
Lo tratamos en detalle en este artículo sobre el Responsable en la UE, porque es donde más gente se atasca.
2. Haber hecho un análisis de seguridad, y guardarlo
El fabricante tiene que analizar los riesgos del producto antes de ponerlo en el mercado y conservar la documentación técnica que lo respalda. No es un documento de cara a la galería: es lo que te van a pedir si una autoridad de vigilancia del mercado llama a tu puerta.
Aquí la pregunta útil no es «¿tengo un papel?», sino «¿el papel que tengo cubre los riesgos reales de este producto?». Un certificado genérico del proveedor chino que no menciona ni el modelo ni las normas aplicables no sirve de gran cosa.
3. Poner la información obligatoria en el producto y en el anuncio
El producto tiene que llevar identificación —tipo, lote o número de serie—, los datos del fabricante y los del responsable en la UE. Y en la venta a distancia, esa misma información tiene que estar visible en la oferta antes de comprar: en la ficha del producto, no dentro de la caja.
Esto incluye las advertencias de seguridad y las instrucciones, en la lengua del país donde vendes. Vender en Italia con las instrucciones solo en español es un incumplimiento, aunque el producto sea perfectamente seguro.
4. Reaccionar cuando algo va mal
Si detectas que un producto que has vendido es peligroso, tienes que actuar: retirarlo, avisar a las autoridades a través del portal europeo Safety Business Gateway y comunicárselo a los consumidores afectados que puedas identificar. El GPSR además refuerza lo que le debes a quien compró: en una recuperación de producto, la persona tiene derecho a una solución real, no a un cupón de descuento.
Qué pasa si no cumples
Ordenado de más probable a menos, que no es el orden que la gente espera:
- El marketplace te bloquea el listado. Es con diferencia lo más frecuente, y ocurre sin que ninguna autoridad haya mirado tu producto. Amazon y el resto están obligados a exigir estos datos y actúan por su cuenta.
- Una autoridad de vigilancia del mercado te pide la documentación. Tienes un plazo para aportarla. No tenerla es, en sí mismo, el incumplimiento.
- Retirada del mercado y sanción. El régimen sancionador lo fija cada Estado miembro; en España lo aplican las autoridades de consumo de cada comunidad autónoma.
El coste real, para la mayoría de vendedores, no es la multa. Es quedarse sin listado en temporada alta y tardar semanas en reunir papeles que deberían haber existido desde el principio.
Por dónde empezar si vas tarde
Si estás leyendo esto y no tienes nada, el orden que menos duele es este:
- Averigua qué eres para cada referencia: fabricante, importador o distribuidor. Cambia todo lo demás.
- Averigua qué normativa se aplica a cada producto, más allá del GPSR. Lo explicamos en esta guía.
- Resuelve el responsable en la UE. Es lo que te está bloqueando las ventas hoy.
- Reúne la documentación por producto, no por proveedor.
- Corrige las fichas de cada marketplace y de tu tienda: datos, advertencias e idiomas.
No hace falta hacerlo todo a la vez. Sí hace falta saber cuántos productos tienes en cada situación, que es justamente lo que casi nadie sabe.
Fuentes
- Reglamento (UE) 2023/988, relativo a la seguridad general de los productos.
- Reglamento (UE) 2019/1020, sobre vigilancia del mercado y conformidad de los productos.
Este artículo es información general y no asesoramiento jurídico. ReguSell analiza tu catálogo y te dice qué norma se aplica a cada producto y qué te falta, citando la fuente; la decisión final y su responsabilidad siguen siendo tuyas.
